Traumatología regenerativa 

La traumatología regenerativa busca favorecer la recuperación de tejidos (tendones, ligamentos, músculo y articulaciones) y reducir el dolor mediante tratamientos biocompatibles. En nuestro equipo utilizamos técnicas como los factores de crecimiento, orientados a ayudar al cuerpo a activar sus propios mecanismos de regeneración, siempre tras una valoración médica y en función de cada caso.

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Los beneficios de la traumatología regenerativa

Alivio del dolor y mejora funcional en casos seleccionados.
Apoyo a la recuperación de tejidos blandos (tendones, ligamentos y músculos).
Puede contribuir a posponer tratamientos más invasivos cuando el caso lo permite.
Se integra en un enfoque completo que incluye diagnóstico, rehabilitación y seguimiento.

¿Qué son los factores de crecimiento?

Los factores de crecimiento son proteínas presentes en el organismo que participan en procesos clave como la reparación tisular y la regeneración. En traumatología, se emplean tratamientos en los que se concentra y aplica una fracción biológica rica en estos mediadores, con el objetivo de estimular los mecanismos naturales de recuperación del cuerpo en la zona afectada.

¿En qué casos pueden estar indicados?

  • Tendinopatías y dolor por sobrecarga
  • Lesiones parciales o procesos inflamatorios persistentes
  • Recuperación de lesiones musculares en fases seleccionadas
  • Dolor y degeneración articular (por ejemplo, artritis/artrosis en determinados perfiles)
  • Como apoyo en ciertos contextos relacionados con fracturas, cuando el especialista lo considera indicado

Cuidados posteriores

Frío local si hay molestias
Evitar esfuerzos intensos durante el periodo indicado por el especialista.
Seguir el plan de rehabilitación y progresión de actividad recomendado.
En algunos casos, se recomienda evitar antiinflamatorios durante un tiempo para no interferir en la respuesta biológica.

Preguntas frecuentes 

Suele ser una molestia tolerable. En algunos casos se emplean medidas para mejorar el confort.

La respuesta es progresiva. La evolución depende del tipo de lesión, fase y estado del tejido.

No hay un número universal. Se decide según diagnóstico y respuesta clínica.

Normalmente sí, pero se recomienda evitar esfuerzos intensos durante el periodo indicado y seguir la pauta de recuperación.

En algunos casos puede ayudar a mejorar síntomas y retrasar procedimientos más invasivos, pero no sustituye una indicación quirúrgica cuando es necesaria.